sábado, 5 de octubre de 2013

Me he vuelto a equivocar. Tuve la esperanza de que aún te importaba y ahora veo que realmente no me echas de menos.
No me apetece seguir aquí.

I am so fucking sorry.

Hay días que no lo soporto. Estoy consiguiendo llevarlo más o menos bien, ya no lloro tan amenudo y a ratos me olvido de ti. Pero hay veces que me caigo y me quedo ahí llorando, estancada, pensando en porqué me he hecho esto. Realmente me dan ganas de correr a pedirte perdón estos dias. Me dan ganas de suplicarte que pares de poner esas fotos que se me clavan en el pecho y me cortan la respiración. Estoy perdiendo peso, despacio, pero yo lo noto y no se si me gusta o me da miedo. Todo lo que sé de tí son unas cuantas fotos de chicas medio desnudas, delgadas y tatuadas enteras; y me pregunto como pudiste decirme que yo te gustaba. ¿Yo? Jamás estaré delgada y jamás me tatuare el cuerpo entero, y tú lo sabías. Me haces daño, no se si aposta o sin querer. Dices que una cara bonita no significa un bonito corazón. Bien, yo no tengo ninguno de ellos. Hay días como hoy que ni siquiera sé si realmente tengo un corazón o te lo llevaste tú todo para romperlo después. Sé que piensas en mí, yo sé que tienes que echarme de menos, no puedo creer que después de lo que dijiste tú hayas seguido adelante y yo siga estancada en esta mierda. Ni siquiera puedo andar tranquila por la calle, siempre tengo un nudo en la garganta y m pongo histérica por miedo a encontrarte y ver en tus ojos que de verdad me has olvidado. Creo que ahora me odias, y realmente quien no m odiaria después de algo así. Lo que me extraña es que la gente siga hablándome. Odio mi forma de pensar y de comportarme, odio todo lo que he hecho, lo que estoy haciendo; odio mi estúpido cuerpo que nunca será como los de tus fotos, odio fumar para sentirme bien, odio levantarme cada día, odio la puta idea de estar viva. Odio ser tan débil y echarte tanto de menos. Odio que te hayas ido. Odio lo que me está pasando por dentro. Tantas veces me asomé a la ventana preguntandome como sería caer, para luego salir corriendo al baño llorando aterrorizada como una niña de cuatro años. Tantas veces actualicé tú blog sin respuesta, y para cuando la tuve lo único que vi fue que no me necesitabas. Quizás sea cierto y este haciendo el ridículo al escribir algo así. Quizás no piensas nunca en mi y ahora eres feliz. Ojalá que sea así, de verdad, y ojalá yo pudiera también. Quizás sólo sean unos meses y después ya sólo seas un buen recuerdo, pero quizás dentro de unos meses ya sea tarde y yo habré dejado de ser yo. Quizás un día de estos no lo aguante más y te hable. Quizás no vas a leer esto y estoy perdiendo el tiempo, seguramente nadie va a hacerlo. Porque a mi nadie me anima ni me dice cada día "¿que tal estás?". Todos dan por hecho que estoy bien. ¿Porqué nadie lo ve? ¿Porqué a nadie le importa? Joder, no es tan difícil. Siento que me estoy muriendo por dentro y a nadie le importa, ni siquiera a ti que me querías tanto. No lo entiendo. No entiendo nada, mi cabeza no para de mandarme ideas contradictorias y yo sólo quiero llorar cada vez que me acuerdo de ti. Cada vez que paso por un sitio al que íbamos, cada vez que me meto en mi jodida cama y te quiero allí conmigo para decirme que voy a salir de esta, cada vez que miro tu puta sudadera, tus putos peluches, tus malditas cartas y tú estúpido cactus que no se porqué sigo regando todos los domingos. Realmente ya no tengo fuerzas para convencerme de que me siento bien y de que no te echo de menos, que no te quiero. Yo no tengo a nadie en quien apoyarme, nadie con quien pueda llorar tranquilamente y desahogarme. Asique si por una casualidad lo leíste, si sólo por un momento has tenido ganas de abrazarme, porfavor dímelo. Porfavor.