Ella era como una tormenta. Si, no hay otra palabra. Tan fuerte, tan poderosa, tan incontrolable... Quizás fuera eso lo que me gustaba de ella. Me aterrorizaba y fascinaba al mismo tiempo y nunca supe como comportarme ante ella. ¿Me dejaba llevar? ¿Salia corriendo? Sabia que en algún momento si me acercaba demasiado saldría herida, pero no podia irme. Porque, ¿cómo vas a ver algo tan hermoso y simplemente darte la vuelta y seguir adelante? Desde el primer momento en que la vi y hablé con ella supe que iba a ser peligroso. Pero también tuve un ansia infinita por conocerla más. El primer beso que me dio lo advertía. Jugaba conmigo, se reía de mi y de mi inocencia. Parecia divertida con la cara que se me quedaba. Era algo distinto, todo lo relacionado con ella. Las tardes que pasamos bebiendo en los rincones de la ciudad y su forma de hablar, de expresarse, de hacer todo lo que hacia. Para cuando me quise dar cuenta la tormenta estaba encima mia y ya no habia manera de escapar. Yo sé que para ella el mundo era distinto. Ella se atrevia a probar cualquier cosa, no le asustaban las cosas que asustan a la mayoria de la gente. Por supuesto que tenía su lado oscuro, pero quizás eso me empujó aun más a quedarme enganchada a ella. El hecho de que entendiera mi sufrimiento y lo compartiera, de que me escuchara y no dijera lo que cualquier otra persona diría, sino lo que yo necesitaba oir. Con ella todo daba igual. Podiamos beber hasta la madrugada o bañarnos desnudas en el mar, no importaba. Creo que en el fondo ella sabia como era, y le sacaba partido. Pero a todo el mundo le ocurren cosas malas que retuercen la mente y nos convierten en seres encerrados, enfadados con el mundo y nosotros mismos. Y yo sé que ella lo estaba pero jamás se dio por vencida por muy mal que andaran las cosas, y sé que a su manera sigue luchando aún. Ojalá en el mundo existieran más personas asi de aterradoras y fascinantes. Lo más increíble es que jamás la vi llorar o derrumbarse, mientras que ella conocía mi lado más pesimista y me habia ayudado cuando me superaba la situación. Y ahora, después de decir todo esto la pregunta es, ¿cómo olvidas a alguien asi? ¿Cómo ignoras tus sentimientos por ella y sigues como si no hubiese nada que te quema por dentro cuando te habla? Llevo varios meses intentando averiguarlo pero por mucho que lo intente esta tormenta sigue en mi pecho revolviendolo todo y si no para pronto es posible que me sea dificil recuperarme de ella. Pero lo difícil realmente es cómo, siendo una pequeña brisa, haces que todo un tornado se fije en ti.
she's lost inside
viernes, 8 de agosto de 2014
jueves, 31 de julio de 2014
EDIMBURGH
Tres semanas.
Solo tres semanas me han cambiado totalmente. No solo físicamente, sino también en la forma de pensar. Me he encontrado a mi misma.
Tres semanas sola, lejos de casa, lejos de mis amigos y familia, rodeada de gente totalmente nueva y diferente a todo lo que estoy acostumbrada. He tenido mucho tiempo para pensar. Recuerdo aquel dia en el que todo el mundo se fue a comprar a esas tiendas, grandes cadenas potenciadoras del trabajo infantil y otras agradables técnicas de enriquecerse, y yo decidí quedarme en esa calle, the Royal Mile, prestando atención a cada mínimo detalle. Aquellas chicas que iban de la mano y sonreían tan alegres que me hacían morir de envidia, aunque la mayoría de la gente solo susurraria "mira, esas son bolleras". Aquel joven tocando Fix you de Coldplay en la plaza de la catedral que jamás se habria imaginado que esa canción me habia salvado la vida meses atrás. Cada edificio que era más bonito (y antiguo) que el anterior. Cada adoquín de la acera que pisaron personas que hace ya décadas que descansan en los cementerios de la ciudad. Cada brisa que era fina. Cada rayo de sol que era cálido pero débil.
Ese dia me di cuenta de lo diferente que soy. Quizás incluso rara. Porque, ¿qué chica de 16 años prefiere andar sola por una ciudad sin hacer realmente nada a irse de compras con sus amigas? Probablemente me gusta ser así, aunque luego me miren mal o se pregunten cuchicheando entre ellos qué me pasa, porqué voy sola. Descubrí tambien que adoro estar sola, pero no sentirme sola. He tenido oportunidad de ambas estos dias.
Otra de las cosas que recuerdo es el dia que fuimos al parque. Yo me puse a dibujar como siempre, y todo el mundo decía "oh, que bonito" pero no se fijaban realmente. Estaban aquellas chicas. Tendrian 16 o 17 años aproximadamente. Estaban sentadas en el césped, fumando y bebiendo vodka. Todo el mundo empezó a decir que era deplorable, que daban asco. Sin embargo lo único que senti yo fue el deseo de ir con ellas. Porque ese es mi mundo, ese ha sido mi dia a dia durante meses. Empecé a sentirme sumamente mal, y al llegar a la habitación no dude dos segundos en coger mi cuchilla y deslizarla por mi piel.
Ese dia me di cuenta de que no estoy curada, no estoy bien. Ese día me di cuenta de que no me quiero ni aprecio mi cuerpo, y que la ansiedad puede destruirme cuando le apetezca. También me di cuenta de que ya no queria volver a hacerlo. No quería volver a poner muecas de dolor al meterme en la ducha a causa del escozor de los cortes. No quería volver a ver la cara de decepción de mi amiga cuando lo vio por accidente. No quería seguir haciendome daño.
El siguiente momento decisivo fue la noche anterior al día en que todos mis compañeros se fueron. Todos tenian pinta de deprimidos y el ambiente empezó a agobiarme. Noté mi respiración acelerarse, mis latidos golpear en mi cabeza. Salí del edificio y me dirigí a la carretera a la que siempre iba a fumar. Cuando acabé el paquete de cigarros miré para los lados. Tenia la maldita sensación de que alguien estaba alli conmigo. Pero no habia nadie más. Aun así empecé a ponerme muy nerviosa y la sensación de mareo que ya tenia fue haciéndose mas fuerte. Cuando entré en mi habitación me derrumbé en la cama y llamé a mi mejor amiga. Conseguí calmarme, pero nada más colgar me puse de pie y me desmayé. Cuando me desperté todo se habia acabado: la sensación de que alguien me perseguía, las voces... Todo. Pero sabía que volveian.
Ese dia me di cuenta de que quizás no estoy completamente cuerda. Que quizás hay algo que no va bien mi. Que si siempre he sido una persona excepcional y diferente quizas sea porque mi cabeza no funciona de manera normal. Me di cuenta de que tengo que tenerme menos miedo o mi cabeza acabará por asustarme más que nada en el mundo, y eso no es bueno.
Por último está el dia de la discoteca. Ese dia me di cuenta de que puedo arreglarme y que me de igual lo que piensen de mi. Me di cuenta de que si me interesa un chico y quiero bailar con él, puedo hacerlo. Y si me apetece ligarme a un chico italiano y llevarmelo a mi habitación, puedo hacerlo. Y que no soy horrible. Que no estoy gorda. Que no doy asco. Que no necesito ser como las chicas de las fotos de cierta persona para sentirme bien. Que soy guapa. Que puedo estar con quien me apetezca, y si soy una guarra no me importa. Que yo soy yo, que es lo que hay, y es más que suficiente (incluso demasiado para algunos) y que tengo que quererme más. Y que con mis paranoias mentales y rarezas soy increíble y joder, ya era hora de que me diera cuenta.
Mi manera de ser ahora es distinta. Más arrogante, podrían decir, pero simplemente ahora me valoro. Gracias a estas tres semanas he perdido timidez, he conocido lo más oscuro oero también lo mas brillante de mi. Ahora sé quien soy, sé que quiero. Y tengo muy claro que a oartir de ahora todo va a ir mejor y por fin voy a poder dormir tranquila.
Ahora me quiero.
lunes, 16 de junio de 2014
viernes, 13 de junio de 2014
Ayer lo dejé todo ir. Después de tanto tiempo ya no sentí pena, no sentí dolor. Simplemente lo vi arder y no me importó. Todas tus palabras se han quedado allí, junto al mar, y allí estarán para siempre y no en mi cabeza. Me he prometido a mi misma salir adelante, y lo estoy haciendo. Dejo que se vaya el odio, el rencor, la rabia. Ya no me queda de eso. Estoy demasiado cansada para odiarte. Simplemente me tumbo en el suelo y pienso en nosotros y ya no duele. Está ahí pero no duele. Sólo puedo sentir paz. Paz es la palabra. Tantos cortes y tantos dedos en mi garganta, tantos cigarros y cristales rotos de cerveza, todo eso al final me llevó aquí, al final sirvió de algo. He aprendido tanto... Ahora voy a estar mejor porque tu ya no formas parte de mi. Ahora soy yo, soy Marina, y estoy limpia otra vez, vacía. Vacía de ti, vacía de alcohol, vacía de alquitrán. Y pienso llenar todos mis huecos con lápices de colores y plantas, con cuerdas de guitarra y violín, con folios llenos de poemas, con bolsitas de té verde. Voy a ser yo sin ti, que al fin y al cabo, es lo que necesitaba.
angels - the xx
domingo, 18 de mayo de 2014
2:50
Hoy he caído otra vez. No sé porqué motivo pero siempre vuelvo a caer. Soy como un pájaro con un ala rota que intenta volar pero sabe que tarde o temprano algo fallará y se precipitará hacia el suelo. Y lo peor no es la caída. Tampoco lo es el golpe. Lo peor es mirar hacia arriba preguntándote si de verdad merece la pena volver a intentarlo. Y bueno, aquí estoy, sentada en mi cama, pero a la vez cayendo. ¿Hacia donde? No lo sé. Quizá hacia ti, quizá hacia esa botella, quizá hacia esa cuchilla escondida en mi cajón. Curiosamente todas estas cosas me hacen daño. ¿Por qué sigo cosida a ellas? Quizás es por el mismo dolor. Quizás ya es lo único que me llena. Hoy me gustaría tenerte aqui, y que me duelas. Que me duelas al entrar por la puerta oliendo a tabaco y con ese aire desgarbado y decadente que me da ganas de empotrarte contra la pared y comerte ahí mismo. Que me duelas por el pasillo mientras me miras porque no llevo pantalones y que me duelas al poner esa mirada tan "lo que te haría". Que me duelas al entrar en mi habitación, al quitarte los zapatos, al quitarme la ropa y al dejarme quitarte la tuya. Que me duelas en los labios, porque tus besos, esos que me dabas tan fuerte, me abren las pequeñas heridas y me hacen sangrar. Que me duelas en la espalda con las uñas y en el cuello con los dientes. Y en el pecho con la mirada. Que me duelas dentro y me duelas mucho rato, y dolerte yo a ti, y tomarnos esto como una guerra en la que los dos perdemos. Y que me duelas en un orgasmo, que me duelas al clavarme los huesos al desplomarte sobre mi y que me duelas en los pulmones por dejarme sin respiración. Quiero que me duelas por fuera porque estoy cansada de que me duelas en la cabeza, todos los dias, a todas horas. Y quizás no diría westo en circunstancias normales, pero hoy me da igual. Porque prefiero caer hacia este lado que hacía los otros dos, aunque este sea el que más duele. Prefiero que me duelas un rato a no sentir nada en toda la noche. Prefiero morir a no estar viva. Y preferiría estar dormida ahora. Pero he caído hoy. Y aunque no quiera esto es así, aunque no quiera las lágrimas salen y aunque no quiera te quiero.
Y mañana no pensaré así, y diré "Marina eres tonta".
Pero ahora me encuentro bien aquí, donde nada es real, donde estoy triste y no me importa.
Donde te enterré cuando te fuiste.
3:26
martes, 6 de mayo de 2014
Sinceramente, quien lo habría imaginado. Mis mejores años.
Los años de locuras con tus amigas, de ir al cine, de ir de fiesta, de amores inocentes y de veranos increíbles.
Quien lo habría imaginado.
Desde luego yo no.
Yo no me imaginaba aquí, en mi cama, a las 2 de la mañana con una cuchilla en la mano y mis piernas sangrando todo lo que no lloré. No me imaginaba haciendo lo imposible para no comer. No me imaginaba fumandome un paquete de tabaco en una noche, ni me imaginaba gastandome el dinero que me dan en alcohol cada fin de semana. No me imaginaba despertando cada día deseando no haber nacido y con resaca. No es justo.
No es lógico.
Pero es todo mi culpa. Por ser tan débil, influenciable, inocente. Por egoísta. Por estúpida.
Y lo peor de todo esto es
que realmente creo que lo merezco.
lunes, 21 de abril de 2014
Pues otra noche igual.
Otro error.
No entiendo ni porqué hago esto.
¿Por mi? ¿Por ti?
No lo sé.
Sólo sé que no puedo aguantar esto más. Es tan difícil... Vivo entre el odio y la culpa y no sé como salir de este maldito agujero. A veces echo de menos los brazos que me consolaban, porque los necesito, dios, los necesito mucho.
Otras veces sólo quiero verlos tan llenos de cicatrices como lo eestán mis piernas. Es tan confuso que siento un tornado de emociones en mi cabeza y no puedo escapar de mi misma.
Y cuándo ya llevo media hora esperando y esperando me pregunto si de verdad estaba tan superado.
Me pregunto si de verdad me eres indiferente, si de verdad soy capaz de verte y que no me salte el corazón hasta la garganta.
Y dios, si no soy capaz de aclararme esto va a acabar conmigo, y te juro que no va a ser bonito.