miércoles, 3 de agosto de 2011


me apetece gritarle al mundo.
Te sientes mal, se te marchita el corazón. Te duele el pecho, te encojes sobre ti misma y las lágrimas brotan inesperadamente de tus ojos, unos ojos que perdieron el color. Sabes qué te pasa, pero no quieres aceptarlo. Y te sumes en un sueño que poco a poco te consume hasta volverte medio loca. Te incita a hacer cosas que no quieres hacer. Y de repente, de entre las voces aparecen unas figuras que te dicen que no, que no sigas, que ellos sí te quieren, que no merece la pena hacerlo. Y esas figuras tienen la mirada de tus amigos, de la gente que de verdad te ama. Poco a poco, la luz vuelve a inundar tu vista, ves de nuevo tu habitación, tu ordenador encendido, en el que aún tienes encendido el Tuenti y varias personas te estan hablando sin obtener respuesta. Ves tus fotos, recuerdos de dias inolvidables. Y ves que de tus ojos han dejado de salir las lágrimas. De repente abres una conversación, que resulta ser de una amiga casi olvidada. Solo hay una palabra: 'sonrie'. Y desde ese momento,
sabes con absoluta certeza; que te recuperarás.

Sonreir

segun el diccionario, movimiento que curva la boca debido al movimiento de 17 músculos. Pero, obviamente el diccionario no tiene siempre la razón. Sonreir es una reacción involuntaria cuando alguien dice algo que te alegra, o simplemente ves cosas agradables y deseas lo mismo. Pero tambien puede ser voluntario, como cuando posas para las fotos, cuando saludas a alguna persona que no te cae bien y te sale esa sonrisa forzada, mentirosa. Sonreir puede significar muchas cosas: amor, felicidad, risa, resentimiento, aceptación, sarcasmo, ironía, placer...
Algunas personas no sonrien, porque dicen que no tienen razones para hacerlo. Pero siempre hay razones. El simple hecho de estar vivo es una razón. Pero hay más: puedes sonreir al acordarte de alguna broma pasada, de los errores que te parecieron un mundo y ahora son pequeños episodios de tu vida menos agradables que los demás, de tu propio reflejo, de recuerdos traviesos que se escapan de tu memoria para inundar tu mente.
Asíque, sonrie, tienes razones de sobra.

Miradas que se quedancongeladas en el tiempo.

Siempre

he comparado las relaciones con los libros. Empiezan, y pueden empezar bien, mal, de cualquier manera. Pero tambien acaban. Siempre. O al menos, se dan un tiempo y vuelven a empezar, como las sagas, pero toda saga por muy larga que sea, tambien se termina. Y que se terminen, no significa que se acabe la vida. Por mucho que te haya gustado el libro, por mucho que hayas sentido leyendolo, cuando llegues a la última página tienes que estar preparado. Y prepararse implica saber cerrar el libro como una experiencia más, sin sentirte triste, sonreir y tener el valor de coger el siguiente libro, hasta que encuentres uno que valga la pena leer una y otra vez.

Las lágrimas caen por mis mejillas, como perlas líquidas y transparentes. Llevo así horas, sin hacer ningun ruido, llorando en silencio. Aún no me he parado a pensar en porqué estoy así. Pienso en ello durante largo rato. Y cada vez encuentro menos motivos para llorar. Cada vez noto menos las heridas de mi corazón. Cada vez tengo más ganas de ir a la calle a pasear. Me levanto y me miro en el espejo. Tengo la cara blanca y unas ojeras enormes que me dan cierto aire de muerta viviente que llora. Y ya no veo razones para seguir derramando lágrimas. Lentamente, una tímida y demacrada sonrisa va apareciendo en mi cara, despejando el dolor. Me estoy mintiendo a mi misma, no veo razones para hacerlo. Pero tampoco veo razones para no sonreir.

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La niña camina despacio, no tiene prisa, sabe perfectamente que lo ha hecho todo mal. Va por un bosque, no sabe hacia donde, es una caperucita que jugó a amar a un lobo. Detrás deja todo lo que quiso, pero tambien todo lo que no quiso, en definitiva, todo. Sigue caminando, quiere olvidar. Es una caperucita que jugó a ignorar el echo de que su lobo mató a su abuela, que estuvo a punto de matarla a ella. Es una caperucita que perdió su capa roja que la envolvia de inocencia. Es una caperucita que se quitó las trenzas, se desmelenó, y no le salió bien
Ese sentimiento perdido, aparentemente olvidado, aquel amor mentiroso y sin sentido.
Pienso en ello un segundo, y ya lo he fastidiado todo. Vuelve a crecer en mi corazón, cada vez más grande. Y no quiero, no quiero sentirlo, pero lo siento. Noto los latidos de mi corazón, y entre cada uno de ellos, está.
Bum.
Su sonrisa.
Bum.
Sus labios.
Bum.
Sus ojos.
Bum.
Su mirada.
Bum.
Él.