Intento no pensar, dejarme llevar. Siento que mi cuerpo vuela, es como saltar desde un acantilado y caer eternamente. Es como nadar en un mar tan claro y desierto que transmite paz, pero también inquietud. Es como el mayor parque de atracciones del mundo, con su noria de colores que gira en un remolino de intensas sensaciones. Es como un beso, dulce y salado, todo junto, que aturde y a la vez embelesa. Siento todo esto, sentimientos que se repiten pocas veces en la vida. Una marea de incontenibles sensaciones se apodera de mi mente. Posiblemente sea la única magia verdadera. Su ilógica naturalidad, que enamora a todo ser poseedor de conciencia. Estoy sola y me siento mejor que nunca.
De repente, alguien apaga la música y se acaba la magia.
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