lunes, 4 de marzo de 2013
Finos hilos de agua se deslizan por mi espalda, produciéndome cosquillas al llegar a la cintura. Caen por todo mi cuerpo y me empañan la vista, me empapan el pelo y me hacen entrar en calor. Él está a mi lado y eso es lo que más nerviosa me pone en el mundo. Ahora ya no hay nada entre nosotros y puedo sentir su piel contra la mía, sus manos por mi cuerpo y sus labios en los míos. Todo parece ocurrir a cámara lenta, cada movimiento suyo y cada respiración mía. Me siento tan bien con él que podría llorar, y él no lo notaria porque hay demasiadas gotas ya ocupando mi cara. Cada vez que se acerca puedo notar que me quiere. Es como un hilo invisible que nos une, siento lo que siente y viceversa. Sus labios se deslizan por mi cuello con toda la ternura del mundo y me dan escalofríos, me muero, le quiero. Sus manos por mi espalda son la mejor sensación del universo. Yo solo quiero estar con él, da igual como, da igual por qué, pero para siempre. Solo necesito esto, esto todos los días, que me abrace cuando duerma, que me mire así, que haga todas sus tonterías y yo pueda estar allí. Realmente estoy enamorada y es extraño y perfecto a la vez. Y me da igual lo estúpida que parezca o lo empalagoso que suene lo que digo, en realidad yo solo espero que él se sienta como yo simplemente por estar cerca de mi.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario