jueves, 31 de julio de 2014

EDIMBURGH

Tres semanas.
Solo tres semanas me han cambiado totalmente. No solo físicamente, sino también en la forma de pensar. Me he encontrado a mi misma.
Tres semanas sola, lejos de casa, lejos de mis amigos y familia, rodeada de gente totalmente nueva y diferente a todo lo que estoy acostumbrada. He tenido mucho tiempo para pensar. Recuerdo aquel dia en el que todo el mundo se fue a comprar a esas tiendas, grandes cadenas potenciadoras del trabajo infantil y otras agradables técnicas de enriquecerse, y yo decidí quedarme en esa calle, the Royal Mile, prestando atención a cada mínimo detalle. Aquellas chicas que iban de la mano y sonreían tan alegres que me hacían morir de envidia, aunque la mayoría de la gente solo susurraria "mira, esas son bolleras". Aquel joven tocando Fix you de Coldplay en la plaza de la catedral que jamás se habria imaginado que esa canción me habia salvado la vida meses atrás. Cada edificio que era más bonito (y antiguo) que el anterior. Cada adoquín de la acera que pisaron personas que hace ya décadas que descansan en los cementerios de la ciudad. Cada brisa que era fina. Cada rayo de sol que era cálido pero débil.
Ese dia me di cuenta de lo diferente que soy. Quizás incluso rara. Porque, ¿qué chica de 16 años prefiere andar sola por una ciudad sin hacer realmente nada a irse de compras con sus amigas? Probablemente me gusta ser así, aunque luego me miren mal o se pregunten cuchicheando entre ellos qué me pasa, porqué voy sola. Descubrí tambien que adoro estar sola, pero no sentirme sola. He tenido oportunidad de ambas estos dias.
Otra de las cosas que recuerdo es el dia que fuimos al parque. Yo me puse a dibujar como siempre, y todo el mundo decía "oh, que bonito" pero no se fijaban realmente. Estaban aquellas chicas. Tendrian 16 o 17 años aproximadamente. Estaban sentadas en el césped, fumando y bebiendo vodka. Todo el mundo empezó a decir que era deplorable, que daban asco. Sin embargo lo único que senti yo fue el deseo de ir con ellas. Porque ese es mi mundo, ese ha sido mi dia a dia durante meses. Empecé a sentirme sumamente mal, y al llegar a la habitación no dude dos segundos en coger mi cuchilla y deslizarla por mi piel.
Ese dia me di cuenta de que no estoy curada, no estoy bien. Ese día me di cuenta de que no me quiero ni aprecio mi cuerpo, y que la ansiedad puede destruirme cuando le apetezca. También me di cuenta de que ya no queria volver a hacerlo. No quería volver a poner muecas de dolor al meterme en la ducha a causa del escozor de los cortes. No quería volver a ver la cara de decepción de mi amiga cuando lo vio por accidente. No quería seguir haciendome daño.
El siguiente momento decisivo fue la noche anterior al día en que todos mis compañeros se fueron. Todos tenian pinta de deprimidos y el ambiente empezó a agobiarme. Noté mi respiración acelerarse, mis latidos golpear en mi cabeza. Salí del edificio y me dirigí a la carretera a la que siempre iba a fumar. Cuando acabé el paquete de cigarros miré para los lados. Tenia la maldita sensación de que alguien estaba alli conmigo. Pero no habia nadie más. Aun así empecé a ponerme muy nerviosa y la sensación de mareo que ya tenia fue haciéndose mas fuerte. Cuando entré en mi habitación me derrumbé en la cama y llamé a mi mejor amiga. Conseguí calmarme, pero nada más colgar me puse de pie y me desmayé. Cuando me desperté todo se habia acabado: la sensación de que alguien me perseguía, las voces... Todo. Pero sabía que volveian.
Ese dia me di cuenta de que quizás no estoy completamente cuerda. Que quizás hay algo que no va bien mi. Que si siempre he sido una persona excepcional y diferente quizas sea porque mi cabeza no funciona de manera normal. Me di cuenta de que tengo que tenerme menos miedo o mi cabeza acabará por asustarme más que nada en el mundo, y eso no es bueno.
Por último está el dia de la discoteca. Ese dia me di cuenta de que puedo arreglarme y que me de igual lo que piensen de mi. Me di cuenta de que si me interesa un chico y quiero bailar con él, puedo hacerlo. Y si me apetece ligarme a un chico italiano y llevarmelo a mi habitación, puedo hacerlo. Y que no soy horrible. Que no estoy gorda. Que no doy asco. Que no necesito ser como las chicas de las fotos de cierta persona para sentirme bien. Que soy guapa. Que puedo estar con quien me apetezca, y si soy una guarra no me importa. Que yo soy yo, que es lo que hay, y es más que suficiente (incluso demasiado para algunos) y que tengo que quererme más.  Y que con mis paranoias mentales y rarezas soy increíble y joder, ya era hora de que me diera cuenta.
Mi manera de ser ahora es distinta. Más arrogante, podrían decir, pero simplemente ahora me valoro. Gracias a estas tres semanas he perdido timidez, he conocido lo más oscuro oero también lo mas brillante de mi. Ahora sé quien soy, sé que quiero. Y tengo muy claro que a oartir de ahora todo va a ir mejor y por fin voy a poder dormir tranquila.
Ahora me quiero.

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