Te tumbas en la cama y cierras lentamente los ojos, intentando poder dormir de una vez. Sin embargo, algo no te deja, te obliga a volver a abrir los ojos, cambiar de postura constantemente, no puedes ni siquiera relajarte. ¿Qué pasa? No lo entiendes. Estás perfectamente, nada te preocupa. Entonces, ¿porqué no duermes? Vuelves a girarte una y otra vez en las sábanas. Entonces llega. De repente, como salido de la nada. Miedo. Miedo que se metió en tu cuerpo hace años y que aún no se ha ido. Miedo a algo que es inevitable, algo que llegará se quiera o no, algo que no tiene remedio. "No lo pienses" te dices. No sirve de nada. Pasan las horas y sigues muerto de miedo en tu cama, acurrucado en un rincón entre las sábanas, sin poder siquiera cerrar los ojos. Y así es día tras dia.
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