Sinceramente, quien lo habría imaginado. Mis mejores años.
Los años de locuras con tus amigas, de ir al cine, de ir de fiesta, de amores inocentes y de veranos increíbles.
Quien lo habría imaginado.
Desde luego yo no.
Yo no me imaginaba aquí, en mi cama, a las 2 de la mañana con una cuchilla en la mano y mis piernas sangrando todo lo que no lloré. No me imaginaba haciendo lo imposible para no comer. No me imaginaba fumandome un paquete de tabaco en una noche, ni me imaginaba gastandome el dinero que me dan en alcohol cada fin de semana. No me imaginaba despertando cada día deseando no haber nacido y con resaca. No es justo.
No es lógico.
Pero es todo mi culpa. Por ser tan débil, influenciable, inocente. Por egoísta. Por estúpida.
Y lo peor de todo esto es
que realmente creo que lo merezco.
martes, 6 de mayo de 2014
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario