miércoles, 3 de agosto de 2011

La niña camina despacio, no tiene prisa, sabe perfectamente que lo ha hecho todo mal. Va por un bosque, no sabe hacia donde, es una caperucita que jugó a amar a un lobo. Detrás deja todo lo que quiso, pero tambien todo lo que no quiso, en definitiva, todo. Sigue caminando, quiere olvidar. Es una caperucita que jugó a ignorar el echo de que su lobo mató a su abuela, que estuvo a punto de matarla a ella. Es una caperucita que perdió su capa roja que la envolvia de inocencia. Es una caperucita que se quitó las trenzas, se desmelenó, y no le salió bien

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