miércoles, 3 de agosto de 2011

Te sientes mal, se te marchita el corazón. Te duele el pecho, te encojes sobre ti misma y las lágrimas brotan inesperadamente de tus ojos, unos ojos que perdieron el color. Sabes qué te pasa, pero no quieres aceptarlo. Y te sumes en un sueño que poco a poco te consume hasta volverte medio loca. Te incita a hacer cosas que no quieres hacer. Y de repente, de entre las voces aparecen unas figuras que te dicen que no, que no sigas, que ellos sí te quieren, que no merece la pena hacerlo. Y esas figuras tienen la mirada de tus amigos, de la gente que de verdad te ama. Poco a poco, la luz vuelve a inundar tu vista, ves de nuevo tu habitación, tu ordenador encendido, en el que aún tienes encendido el Tuenti y varias personas te estan hablando sin obtener respuesta. Ves tus fotos, recuerdos de dias inolvidables. Y ves que de tus ojos han dejado de salir las lágrimas. De repente abres una conversación, que resulta ser de una amiga casi olvidada. Solo hay una palabra: 'sonrie'. Y desde ese momento,
sabes con absoluta certeza; que te recuperarás.

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